Descripción
Esta no es una mascarilla cualquiera, y la diferencia se nota en el momento en que toca la piel.
La lámina es de biocelulosa, no del tejido no tejido fino que utilizan la mayoría de las mascarillas. Su estructura de fibra es muchísimo más fina, así que se adapta a los contornos del rostro como una segunda piel y conserva el frescor durante mucho más tiempo. Cada lámina lleva 25 g de esencia —el equivalente a un frasco entero de sérum—, y por eso la sensación refrescante se mantiene durante los treinta minutos completos en lugar de desvanecerse a los pocos minutos.
En el corazón de la fórmula está el moor, un sedimento natural rico en minerales, utilizado desde hace generaciones en la tradición termal europea y conocido por la sensación de frescor que aporta a la piel acalorada. Le acompañan los ginsenósidos del ginseng coreano, el escualano y el hialuronato de sodio, que aportan una hidratación profunda y duradera.
Pensada para esos momentos en los que la piel se nota caliente. Después de un día de sol. Al volver de la playa. Después de un vuelo, o de una tarde larga de calor. Te la pones, la temperatura baja, y todo se calma.
Modo de empleo: la mascarilla viene en tres capas. Retira una de las láminas exteriores, aplica la capa central de biocelulosa sobre el rostro limpio y retira después la lámina exterior restante. Deja actuar aproximadamente 30 minutos, retira y extiende con suaves toques la esencia restante. Continúa con tu crema hidratante. Se recomienda de 1 a 3 aplicaciones por semana. Producto cosmético de un solo uso.








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